martes, 15 de septiembre de 2020

Nuestra Señora de los Dolores

 Hoy la Iglesia conmemora a Nuestra Señora de los Dolores. Esta advocación mariana viene desde muy antiguo, desde los orígenes de la Iglesia católica, cada vez que los cristianos recordaban los dolores de Jesús, que estuvieron asociados a los de su Madre. A inicios del siglo XIX, en 1814, fue instituida como Fiesta por el Papa Pío VII, quien dispuso que se celebre cada 15 de septiembre.

Esta hermosa devoción ha sido alentada por muchos santos, con el patrocinio directo de la Santísima Madre de Dios.

Es así que, la Virgen María se le presentó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373) y le comunicó lo siguiente: “Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos...Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios”.

La Madre de Dios prometió, a través de la Santa, que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores.

Por su parte, San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) cuenta que Jesucristo reveló a Santa Isabel de Hungría que Él concedería cuatro gracias a los devotos de los dolores de su Santísima Madre.

Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros.



sábado, 12 de septiembre de 2020

Fiesta del Dulce Nombre de María

 El pasado día 8 de septiembre se conmemoraba la Natividad de la Virgen María, una celebración que tiene su complemento cuatro días después. Es decir, hoy 12 de septiembre, con la celebración de la fiesta del Dulce nombre de María.

El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la Iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María.

Sus inicios son españoles, ya que por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en 1513, en la ciudad española de Cuenca. Desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la Iglesia de Occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia. Esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello.

Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María, por su papel de unidad con nuestro Señor Jesucristo, que nos salva.



martes, 8 de septiembre de 2020

Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora

 Un año más llega ese día que todos los villarrubieros tenemos marcado muy dentro. Este año, tan atípico, extraño... pero en el que hay algo que nada podrá cambiar, el amor de unos hijos hacia su Madre, y Tú, que siempre estás ahí atenta a nuestras súplicas.Te pedimos por el fin de esta pandemia, por todos los enfermos y por todos aquellos que sufren tantas y tantas cruces que nos rodean en nuestro mundo de hoy. También por todos aquellos que celebraron junto a nosotros este día, y que nos enseñaron a amarte.

No permitas Madre que soltemos nunca tu mano, esa que nos sostiene y guía para llegar al puerto seguro que es Cristo.

¡¡VIVA LA VIRGEN DE LA SIERRA!!






lunes, 24 de agosto de 2020

Llegada de Nuestra Señora de la Sierra a Villarrubia

 Nuestra Madre, la Santísima Virgen de la Sierra, ya se encuentra entre nosotros. Ella, que es Consuelo de los afligidos, ayude a todos sus hijos a superar cualquier dificultad y nos proteja bajo su manto de Madre.

¡VIVA LA VIRGEN DE LA SIERRA!


"Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen, Madre de las Vírgenes. Y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas. Antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos a atenderlas favorablemente. Amén."




sábado, 22 de agosto de 2020

Fiesta de Santa María Reina

La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico. A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre.

María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo. Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo.

María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría. Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos. A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra.

María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo. Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él.

La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos.

La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.


sábado, 15 de agosto de 2020

SOLEMNIDAD ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

 “La Inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, terminado el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial”, así se señala, con toda claridad, aquello que constituye una verdad de fe en torno a María, nuestra madre. Estas palabras están contenidas en la constitución apostólica “Munificentissimus Deus” (Benevolísimo Dios), con la que el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María el 1 de noviembre de 1950. A partir de entonces, cada 15 de agosto, celebramos la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. 

San Juan Pablo II, al hablar del dogma de la Asunción en 1997, señaló lo siguiente: “en efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio".

Posteriormente, Benedicto XVI, en 2011, afirmó: "María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”.

Finalmente, el Papa Francisco, en 2013, señaló en torno a la Asunción que “esto no significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal”.


martes, 11 de agosto de 2020

Santa Clara de Asís

Cada 11 de agosto, la Iglesia Católica celebra a Santa Clara de Asís, quién fundó, junto a San Francisco de Asís, la Orden de las Hermanas Pobres (clarisas), un instituto perteneciente a la Segunda Orden de los “hermanos menores” (franciscanos). Las clarisas constituyen la rama femenina de los franciscanos.


Santa Clara, cuyo nombre significa “vida transparente”, fue gran amiga de San Francisco de Asís. Pertenecía a una de las familias nobles de la ciudad. Desde muy pequeña se esforzó por adquirir y acrecentar una vida de virtud. Practicaba con asiduidad la oración y la penitencia. Solía tomar los trabajos más difíciles y preocuparse por los detalles más pequeños.

Cuando Clara tenía 18 años, acudió a la iglesia de San Giorgio de Asís. San Francisco hizo la prédica en torno a la Cuaresma. Clara, después de escucharlo, le pidió al Santo que la ayudara a vivir también “según el modo del Santo Evangelio”. Él se convirtió en su guía espiritual. Mientras tanto ella se sentía cada día más atraída por una vida sencilla y de entrega a los más pobres. Ese era el camino que el Señor le trazaba. 

La noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara abandonó su casa y se encaminó a la Porciúncula, donde vivían los frailes menores. Esa misma noche, en la capilla, frente al Cristo de San Damián, renunció para siempre a las cosas del mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre». Se le entregó el hábito de los hermanos menores y el mismo Francisco cortó su rubio cabello. Clara, desde ese momento, entró a formar parte de la Orden de los Hermanos Menores. 

Santa Clara vivió casi toda su vida religiosa en el monasterio de San Damián. Cierto día, las hermanas tenían un solo pan para alimentar a cincuenta. Santa Clara lo bendijo e hizo rezar a todas el padrenuestro. Clara multiplicó el pan y lo repartió a sus hermanas. Incluso sobró y mandó la mitad sobrante a los hermanos menores. Clara dijo: "Aquél que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?"

Una de sus frases más conocidas es “el amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre”. Y, de hecho, su vida fue una vida llena de amor, con mortificaciones, ayuno y oración. Solía expresar que para ella todo era su amado Jesús, fuente de su alegría. Clara era toda ella ternura.  

Uno de sus milagros más conocidos sucedió el día de la Solemnidad de la Natividad de Cristo. Estando gravemente enferma, fue transportada milagrosamente desde su cama a la iglesia de San Francisco. Allí asistió a todo el oficio de los maitines y a la misa de medianoche, además pudo recibir la sagrada comunión; después apareció de nuevo en su cama. Clara jamás tuvo una buena salud. Se dice que pasó enferma por 27 años en el convento de San Damián, soportando sus dolencias de manera heroica. 

El Sumo Pontífice, Inocencio III, la visitó en el monasterio hasta dos veces, durante alguno de los peores momentos de su enfermedad. En una oportunidad, después de verla, el Papa exclamó: "Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita".

Muchas ciudades, santuarios y templos llevan su nombre. En septiembre del 2010, el Papa Benedicto XVI, comentó que la vida de Santa Clara es un ejemplo de cuán importantes son las mujeres en la vida eclesial. Para Benedicto XVI la santa había demostrado “cuánto debe toda la Iglesia a las mujeres valientes y ricas de fe como ella, capaces de dar un impulso decisivo a la renovación de la Iglesia"

Nuestra Señora de los Dolores

 Hoy la Iglesia conmemora a Nuestra Señora de los Dolores. Esta advocación mariana viene desde muy antiguo, desde los orígenes de la Iglesia...