martes, 12 de julio de 2022

Santa Mujer Verónica

Hoy recordamos a la Santa Mujer Verónica. Santa Verónica es recordada por su gesto compasivo hacia Jesús en Su camino al Calvario. Unos le agredían, otros permanecían indiferentes ante tanta crueldad. Ella se le acercó y le enjugó el rostro con su velo. Aquel divino rostro, cruelmente golpeado, ensangrentado y sudoroso suscitó en el corazón de Santa Verónica la misericordia. La fuente de Misericordia recibe de ella en aquel momento un amor que casi todos le negaron. 

Es necesario indicar que, pese a la popularidad de este santa, su nombre no se encuentra en el Martirologio Romano actual y tampoco estuvo en el anterior. 

Santa Verónica fue la mujer que tuvo un gesto misericordioso con Cristo durante su camino al Monte Calvario al enjugar su rostro lleno de sangre y sudor con un velo que pasó a la historia como reliquia por llevar impreso las facciones del Mesías.

Este velo, lienzo o paño es conocido mundialmente como “Santa Faz” o “Velo de la Verónica” y es una de las reliquias más importantes del cristianismo puesto que se considera como una verdadera imagen de Cristo.

El nombre Verónica apareció por primera vez en el documento apócrifo “Las Actas de Pilatos” y procede del latín “vera icon (o verdadero ícono)”, siendo la imagen o reliquia de este tipo más antigua y conocida. Otra reliquia importante similar a esta es la Sábana Santa de Turín.

“Verónica” también podría ser una variación del nombre macedonio Berenice que data del siglo IV y que quiere decir “la que lleva a la victoria”. Este último nombre está vinculado al de la hemorroísa de los evangelios sinópticos que fue curada milagrosamente por Jesús.

Según la tradición, Santa Verónica fue una mujer piadosa que vivió en Jerusalén y que tras la Pasión del Señor se dirigió a Roma llevando consigo el velo, que posteriormente fue expuesto para la veneración pública. Su acto ejemplar se recuerda hoy en la sexta estación del Vía Crucis.

Una de las varias tradiciones explica que Santa Verónica llegó a Italia ante el emperador romano Tiberio, y lo curó tras hacerle tocar esta sagrada imagen. A partir de este evento, permaneció en la capital del imperio en la misma época que los apóstoles San Pedro y San Pablo. Al morir, dejó la imagen al Papa Clemente I.

Con motivo del primer año santo de la historia, en el 1300, el Velo de la Verónica se convirtió en una de las “Mirabilia urbis” (maravillas de la ciudad de Roma) para los peregrinos que visitaron la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Las huellas del Velo de la Verónica se perdieron en los años sucesivos al Año Santo 1600, hasta que fue hallado en la Iglesia de la Santa Faz de Manopello. El Papa Benedicto XVI fue el primer pontífice en visitarlo en septiembre de 2006.



domingo, 10 de julio de 2022

San Cristóbal

Cada 10 de julio se recuerda a San Cristóbal de Licia, figura prominente en la historia del cristianismo de los primeros siglos; y aunque las dificultades para conocerlo y entender su papel histórico son reales, se sabe con bastante certeza que vivió durante el gobierno de Decio, tercer emperador romano, alrededor del año 250.


La historia

Una famosa leyenda, bien conocida en Occidente y que podría haberse inspirado tanto en historias reales de mártires cristianos como en algún personaje de la mitología griega, cuenta cómo Reprobus, al que la tradición bautizaría como “Cristóbal”, llevó sobre sus hombros a un niño desconocido a través de un río caudaloso. El niño le había pedido ayuda para cruzar las aguas puesto que la corriente era muy fuerte.

Cristóbal andaba siempre cerca del río ya que ayudaba habitualmente a cualquiera que quisiera cruzarlo. Este era un servicio que hacía a sugerencia de un ermitaño al que le había preguntado cómo podía servir a Cristo, su Señor.

A la gran mayoría de viajeros le era imposible sobreponerse al caudal, mientras que a Cristóbal le resultaba más fácil cruzar que al resto, dada su fuerza y altura -se dice que medía más de dos metros-. Así que Cristóbal se la pasaba yendo, una y otra vez, de un lado al otro.

Una vez que dejó al niño en la orilla contraria, antes de desaparecer, este le reveló que era Cristo, a quien él intentaba ayudar, ayudando a otros.


Portador de Cristo

Al considerar esta historia, uno puede comprender por qué la tradición bautizó a este santo como “Cristobal”. El nombre proviene del vocablo griego “Christophoros”, que quiere decir “portador de Cristo”, o “el que lleva a Cristo”. Por eso, desde el siglo IV, San Cristóbal ha sido representado generalmente como un hombre de gran altura y fuerza, con el niño Jesús sobre los hombros, mientras cruza las aguas de un río apoyado en un bastón.

En la baja Edad Media se popularizó la creencia de que bastaba mirar la imagen del santo y encomendarse a él para verse libre de todo peligro durante una travesía; y es así como San Cristóbal devino en patrón de peregrinos, viajeros, navegantes, motoristas y transportistas en general.

Se dice que San Cristóbal probablemente se desempeñó como soldado del Imperio Romano en Canaán, y que una vez que dejó la milicia, empezó a buscar al “rey más poderoso” para servirle. Es, en consecuencia, plausible pensar que en esa búsqueda haya oído hablar de Cristo. También se dice que después de haber tenido ese encuentro personal con Dios hecho niño, se trasladó a Licia para dar su testimonio y consolar a los cristianos que eran perseguidos en dicha región.


Mártir

La tradición señala, además, que tras haberse encontrado con Dios hecho niño San Cristóbal fue bautizado en Antioquía y se dirigió a consolar a los cristianos perseguidos de Licia y Samos. Precisamente, en una de sus estancias en Licia, habría sido tomado prisionero por el rey Dagón, quien, bajo órdenes del emperador Decio, lo mandó torturar. Al resistirse a abdicar de su fe a pesar de ser torturado, se ordenó degollarlo. Según un relato atribuido a un tal Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo gracias a este santo.



miércoles, 29 de junio de 2022

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

 Cada 29 de junio se celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Apóstoles. Ellos son esas figuras monumentales sin las cuales la Iglesia Católica, fundada por Cristo, no hubiese podido organizarse ni cobrar la forma que ha adquirido a lo largo de los siglos. Por eso, con toda justicia, a Pedro y a Pablo se les considera sus “pilares” o “columnas”.

Al mismo tiempo, dado que ambos apóstoles fueron quienes fundaron la Iglesia de Roma, centro de la cristiandad, esta solemnidad es también “el día del Papa”.

Hoy es un día sagrado

Llamar a estos santos mártires “pilares” de la Iglesia no es gratuito. Sobre ellos descansa el “peso” de la Iglesia toda, como si de columnas se tratase. Sin cada uno de ellos, el edificio se vendría abajo. Con ellos, para todo hay equilibrio. Así lo deja en claro San Agustín en uno de sus sermones: “El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo… Es que ambos eran en realidad una sola cosa aunque fueran martirizados en días diversos”.

Una sola Iglesia

En consecuencia, siguiendo a San Agustín, recordamos también que la unidad de la Iglesia se selló con la sangre del martirio. El primero en derramarla fue Nuestro Señor Jesucristo, pero Él quiso compartir su sacrificio de amor con los hombres. El Apóstol Pedro fue elegido por Cristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18). La obra de Cristo requiere de la cooperación humana. Pedro es entonces “la roca” humilde que soporta el Cuerpo Místico de Cristo. Por esta razón, el Papa, Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, es principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los obispos como de la multitud de fieles. El Obispo de Roma, el Papa, es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Hoy se festeja a quien encarna esa misión, el Sumo Pontífice.

Asimismo, en armonía por lo expresado desde antiguo por los fieles, hoy celebramos a San Pablo, el Apóstol de los gentiles. Quien fuera perseguidor de cristianos dio un vuelco total en su vida, la que quedó transformada, convirtiéndose después en ardoroso evangelizador, entregado sin reservas al anuncio del Evangelio.

Pedro y Pablo: testigos de la unidad

Tal como recordó el Papa Emérito Benedicto XVI en el año 2012, “la tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo… Aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad”.  




sábado, 25 de junio de 2022

Fiesta del Inmaculado Corazón de María

Al día siguiente de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia celebra la Fiesta del Inmaculado Corazón de María con la finalidad de manifestar que estos dos corazones son inseparables y que María siempre lleva a Jesús.

Esta celebración fue establecida por el Papa Pío XII en 1944 para que por medio de la intercesión de María se obtenga "la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes".

San Juan Pablo II declaró que esta festividad en honor a la Madre de Dios es obligatoria y no opcional. Es decir, que debe realizarse en todo el mundo católico.

Durante las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos en 1917, nuestra Señora le dijo a Lucía: “Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.

“A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mí para adornar su Trono".

En otra ocasión les dijo: "¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”

Muchos años después, cuando Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra (España), la Virgen se le aparece con el niño Jesús y, mostrándole su corazón rodeado de espinas, le dijo: “Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes”.

“Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación".


Oración

¡Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos sois mi refugio. mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. y entonces; ahora y siempre, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.






viernes, 24 de junio de 2022

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Hoy celebramos la Solemnidad del Sagrado  Corazón de Jesús. Esta fiesta "nos recuerda el amor infinito con el que Jesús ama al Padre y a todos los hombres. Aprendamos a amar como Él nos ha amado” (Francisco I).

Consagración diaria al Sagrado Corazón de Jesús

Amable Jesús mío, como testimonio de mi agradecimiento y en reparación de mis infidelidades, yo te doy mi corazón; me consagro enteramente a ti y propongo con tu gracia no ofenderte ya más.



Explicación de la fiesta

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.

Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.

Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.

Debemos vivir recordándolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).

Debemos, por tanto, pensar si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.

Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.


Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.

Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.



Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).

2. Pondré paz en sus familias.

3. Los consolaré en todas las aflicciones.

4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.

5. Bendeciré abundantemente sus empresas.

6. Los pecadores hallarán misericordia.

7. Los tibios se harán fervorosos.

8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.


Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,

renovamos alegremente la Consagración

de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,

el Jefe protector de nuestro hogar,

el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,

a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.

Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,

de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.

Confianza profunda, ilimitada.


Sugerencias para vivir la fiesta:

Poner una estampa del Sagrado Corazón de Jesús, algún pensamiento y la oración para la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

Hacer una oración en la que todos pidamos por tener un corazón como el de Cristo.

Leer en el Evangelio pasajes en los que se podamos observar la actitud de Jesús como fruto de su Corazón.



Por: Teresa Vallés | Fuente: Catholic.net


jueves, 23 de junio de 2022

SOLEMNIDAD DEL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Fiesta que siempre se celebra el 24 de junio, pero que este año al coincidir con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús se adelanta al 23 de junio. 

"Jesús dice que Juan es el hombre más grande que haya nacido, él dio la vida por la verdad. Juan fue elegido por Dios para preparar el camino a Jesús y se consagró totalmente a Dios y a su enviado, Jesús. Nosotros, como Juan, no debemos tener miedo de ir a contracorriente y no negar la voz de la conciencia". (Francisco I). 



En uno de sus más célebres sermones, San Agustín de Hipona (354-430) nos dice sobre Juan el Bautista: “La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja”.Estas palabras del Obispo de Hipona evidencian la convicción que tiene la Iglesia sobre Juan desde sus inicios.

Añade Agustín: “Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: la ley y los profetas llegaron hasta Juan”.

En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas se narra cómo Zacarías, sacerdote judío casado con Isabel, no había podido tener hijos porque su mujer era estéril y de edad avanzada. Entonces, el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías, a la derecha del altar, y le dijo que su esposa tendría un hijo que sería el precursor del Mesías, y a quien pondría por nombre “Juan”. Como Zacarías dudó de que esto fuera posible, quedó mudo hasta que todo se cumplió.

Después de que el ángel Gabriel se le apareció a la Virgen María para anunciarle que sería la madre del Salvador, Ella, la “llena de gracia”, partió a ver a su prima Isabel, que estaba encinta y se quedó para ayudarla hasta que el niño nazca. Ese niño, nacido de la mujer a la que llamaban estéril, era Juan, “voz que clama en el desierto”, el hombre que habría de allanar el camino del Mesías. San Juan Bautista nació seis meses antes que Jesucristo.

Así como el nacimiento del Señor Jesús se celebra cada 25 de diciembre, durante el solsticio de invierno (el día más corto del año); el nacimiento de San Juan se celebra el 24 de junio, solsticio de verano (el día más largo). Así, después de Jesús los “días van a más” (son más largos) y después de Juan, los días “van a menos”, hasta que vuelve “a nacer el sol” de Justicia, el Señor. La Iglesia estableció estas fechas en el siglo IV, con la finalidad de que, superpuestas a dos fiestas importantes del calendario greco-romano, cobrasen un nuevo sentido: el “día del sol” (25 de diciembre) y el “día de Diana”, fiesta de la fertilidad (24 de junio), serían desde entonces fiestas cristianas porque evocan la obra de la salvación, pero que se vinculan también al ciclo de la vida natural, obra de Dios.

La Iglesia católica ha considerado en el calendario cristiano otra fecha para celebrar a San Juan Bautista, pero recordando su muerte: “El martirio de San Juan Bautista” (29 de agosto de cada año).

ACTO PENITENCIAL

El próximo sábado celebraremos el sacramento del Perdón. A las 20:00 h., en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción.